
La mayoría de las veces cuando se pasa por alguna situación complicada en la vida mucha gente te dice “el tiempo lo cura todo”, en mi opinión eso no es del todo así.
Cuando algo grave ocurre el rumbo de nuestra vida cambia por completo, la dirección de nuestro camino ya no será la misma, algo ha hecho que esto cambie.
¿Sabéis que a todas las personas nos pasan cosas parecidas?, a todo el mundo se le ha ido un ser querido, mucha gente se ha separado, otra mucha gente ha sido despedida de su puesto de trabajo, y así muchas cosas más.
Pero ¿Cuál es la diferencia entonces cuando pasa el tiempo entre unos y otros?, ¿cura el tiempo a todo el mundo por igual?
Conozco a personas que han vivido una situación traumática por un tema de salud en el pasado y siguen de alguna manera atascadas en ese momento.
Otras sin embargo han hecho de ese momento una llave para acceder a una vida mejor a pesar de lo ocurrido.
No es, por tanto, lo que te pasa sino lo que haces con lo que te pasa.
Cuando te pasan cosas buenas la vida es percibida por nosotros de una forma mas sencilla, todo fluye, pero no nos equivoquemos el ser humano debe aprender del bache, es importante cuando pasas algo negativo saber extraer de aquello la lección que ha venido a darte.
Mucha gente espera a que el tiempo cure todo aquello que dejo esta situación, pero lo cierto que el tiempo por si solo no cura nada.
Hay gente que ocupa su agenda intentando evitar esa emoción dolorosa que no desaparece, sanar significa poder recordar lo que paso sin que eso dirija nuestra vida.
El tiempo puede convertirse en una oportunidad para comprender lo que nos ocurre, aceptar aquello que no podemos cambiar, aprender de nuestras experiencias, cambiar aquello que sí está en nuestras manos y comenzar a actuar de una manera diferente.
Cura todo aquello que tú quieres sanar y muchas veces debemos aprender a vivir a pesar de aquello que en su momento nos marcó.
ACT propone algo diferente: aprender a vivir con aquello que no podemos evitar, sin permitir que eso ocupe el lugar de todo lo que también importa.
Puedo sentir tristeza y, al mismo tiempo, cuidar de mí.
Puedo sentir miedo y, aun así, dar un paso.
Puedo echar de menos a alguien y continuar construyendo mi vida.
Puedo tener pensamientos dolorosos y elegir no dejar que sean ellos quienes decidan por mí.
No se trata de eliminar el dolor para empezar a vivir.
Se trata de aprender a vivir con el dolor cuando este aparece y seguir orientando nuestra vida hacia nuestros valores.
Porque quizá sanar no consista en conseguir que nunca vuelva a doler.
Quizá consista en que aquello que ocurrió deje de ocupar el lugar desde el que decides cómo vivir.
El tiempo pasa.
Pero lo verdaderamente importante no es solamente cuánto tiempo ha pasado, sino qué has hecho con ese tiempo y hacia dónde has decidido caminar, aprender a vivir a pesar de algo no significa vivir peor, significa descubrir que, incluso con aquello que duele, todavía puedes elegir cómo quieres vivir.
Fdo: Alicia Fernández Valverde