La vida está llena de momentos de todo tipo, unos maravillosos que nos llenan el corazón de alegría y satisfacción, y que además crean lo que yo denomino “momentos capsula”, aquellos momentos en los que hemos sido felices y a los que podemos volver en nuestra memoria cada vez que queramos para volver a experimentar ese halo de felicidad que experimentamos cuando lo vivimos.

Y existen también momentos malos, de sufrimiento y de dolor, hoy día se sabe que la medicación es una herramienta poderosa para seguir adelante a pesar de ello, pero también sabemos que no cambia la experiencia vivida.

Por ello debemos buscar una alternativa para prepararnos a experimentar la propia vida con todo lo que ello conlleva.

Las pastillas pueden aliviar algunos síntomas, pero no siempre resuelven el sufrimiento emocional.

A veces intentamos dejar de sentir, apagar los pensamientos o escapar del dolor.

Pero ¿y si, en lugar de luchar contra lo que sentimos, aprendiéramos a relacionarnos con ello de otra manera?

Quizás no se trata de eliminar el sufrimiento, sino de comprenderlo, aceptarlo y encontrar una forma de avanzar hacia aquello que realmente importa.

Cuando no podemos cambiar lo que sentimos, podemos aprender a cambiar cómo nos relacionamos con ello.

«Nuestro cerebro está diseñado para protegernos. Cuando detecta una amenaza, incluso emocional, activa pensamientos, emociones y sensaciones corporales. Muchas veces el sufrimiento no surge solo por lo que nos ocurre, sino también por la lucha que mantenemos con aquello que sentimos. Aprender a observar nuestros pensamientos, aceptar nuestras emociones y actuar según lo que es importante para nosotros puede ayudarnos a relacionarnos de otra manera con el sufrimiento».

La medicación puede ayudar a aliviar el dolor emocional. La psicoterapia nos ayuda a comprenderlo y a aprender a relacionarnos con él de otra manera.

Fdo: Alicia Fernández Valverde