
El perdón es un acto de lucidez emocional a través del cual consigo mi paz, perdonar no es otra cosa que DECIDIR soltar lo que ya no queremos cargar.
Cuando alguien nos hace algo negativo, algo con lo que sufrimos y sentimos a esa persona culpable de los hechos, cargamos durante años un peso doloroso que nos impide avanzar en nuestra vida.
Tras años de sufrimiento y dolor llega un momento en el que uno debe preguntarse si quiere seguir cargando con esa historia.
Perdonar NO cambia el pasado, pero si la forma en la que nos relacionamos con él.
Hay heridas que no desaparecen simplemente porque pase el tiempo. Algunas permanecen en nuestra memoria, otras reaparecen en forma de rabia, tristeza o resentimiento, y otras condicionan nuestra manera de relacionarnos con los demás y con nosotros mismos.
Cuando alguien nos hiere, algo dentro de nosotros cambia. Podemos perder la confianza, sentir que se ha cometido una injusticia o quedarnos atrapados en preguntas que no encuentran respuesta: ¿por qué me hizo esto?, ¿cómo pudo tratarme así?, ¿por qué no fui capaz de verlo antes?
A veces, el dolor no procede únicamente de lo que sucedió, sino también de lo que significó para nosotros: sentirnos rechazados, traicionados, abandonados, utilizados o poco importantes para alguien a quien queríamos.
Para perdonar primero hay que reconocer la herida, admitir el dolor sufrido, debemos expresar y procesar la emoción, es decir, me permito sentir lo que estoy experimentando.
El paso mas complicado es comprender desde la empatía, no como forma de entender al otro, sino para entender que ambas partes actuaron desde su propio sufrimiento y sus propias limitaciones.
Ahora viene la DECISION, yo te perdono.
A partir de aquí se produce una liberación y la reconstrucción de uno como persona, a partir de aquí empieza un nuevo camino.
Fdo: Alicia Fernández Valverde